¿Qué hay detrás del mal comportamiento de tu hijo/a?

No sé si has escuchado hablar de la disciplina positiva. Es una metodología que tiene sus orígenes en los años 20 en las ideas de Alfred Adler, Psiquiatra infantil, junto con Rudolph Dreikurs. Pero es a partir de los años 80, con Jane Nelsen, cuando se sistematizó, experimentó y se ha comprobado hasta el momento actual, el beneficio de esta manera de educar. Es un modelo educativo para entender el comportamiento de los niños y la forma de abordar su actitud para guiarles en su camino siempre de forma positiva, afectiva, pero firme a respetuosa tanto para el niño como para el adulto.

Una de las enseñanzas que nos deja la disciplina positiva es la idea de que, cuando los padres y educadores observamos un mal comportamiento en nuestro hijo, tenemos que ir más allá de la conducta. En la mayoría de las ocasiones, los padres únicamente nos fijamos en el comportamiento inadecuado del niño y tratamos de modificarlo. Me explico: imaginemos que tenemos un niño/a de 3 añitos, que acaba de tener un hermanito/a. De repente, observamos está dejando de comer cosas que le gustaban anteriormente, de vez en cuando incluso tira la comida, y llora con más frecuencia. Lo más probable es que tratemos de idear formas de que vuelva a comer con normalidad o de calmarle cuando se desregula. ¿Qué nos anima la disciplina positiva? A meternos en el mundo del niño; a mirar qué hay debajo de ese comportamiento, qué nos está queriendo decir el niño/a, a encargarnos de la “creencia” detrás del comportamiento.

Hay cuatro metas erróneas que llevan a conductas negativas (lo que está detrás del mal comportamiento):

▪ BÚSQUEDA DE ATENCIÓN: “solo me tienes en cuenta y soy importante cuando me prestas atención”.

▪ LUCHA DE PODER: “solo me tienes en cuenta cuando mando y/o cuando no permito que tú me mandes”.

▪ VENGANZA: “no me tienes en cuenta, pero al menos puedo devolverte el daño que me has hecho”.

▪ DARSE POR VENCIDO O ASUMIR UNA CONDUCTA DE INCAPACIDAD: “es imposible que me tengas en cuenta y me doy por vencido”.

Es imprescindible conocer las creencias escondidas detrás de la conducta de los niños para poder estimularles proporcionando oportunidades para que ellos mismos las cambien. Un niño se siente motivado cuando cree que comprendemos su punto de vista.

Con respecto al ejemplo anterior, ¿qué puede haber detrás de la conducta del niño que deja de comer y llora frecuentemente por el nacimiento de un hermanito? Si los padres se sienten molestos, irritados, preocupados o incluso culpables, probablemente sea una búsqueda de atención. Tenemos que entender que, para el niño, de repente ha venido otra persona que se lleva el cariño de mamá y papá, y ha quedado relegado. Los padres no deberíamos centrarnos en que coma más o menos, tire o no la comida… (cualquiera sea la conducta/s inadecuada/s), si no en que se sienta de nuevo importante en casa, sienta que pertenece, y que no solo es importante cuando estáis ocupados con él por su mal comportamiento. Necesita pasar tiempo especial con él, involucrarle en una tarea útil para que consiga atención positiva., establecer rutinas, etc. De esta forma, podremos ayudar a nuestro hijo con la necesidad que estaba debajo de su mal comportamiento.

María José Ortega

Psicóloga Sanitaria

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