10 consejos para padres con hijos adolescentes

10 consejos para padres con hijos adolescentes

¿Cómo definirías  la adolescencia? Nos encontramos que gran parte de los adultos la definen como una etapa poco agradable, una revolución de hormonas y la famosa “edad del pavo”. Esto se debe a que vemos a nuestros niños-adultos que pasan por esta etapa como algo egoístas, muy sensibles, irresponsables, irrespetuosos, etc.

En la etapa de la adolescencia los niños se preparan para ser adulto, lo cual hace que sufran multitud de cambios tanto físicos como psicológicos, por ello es importante saber cómo actuar:

  • Si echamos la vista atrás, veremos que nosotros ya hemos pasado por esa misma etapa y nos puede dar pistas de lo que puede ser perjudicial o beneficioso para nuestro adolescente y en nuestra relación padre/madre e hijo/a, siempre teniendo en cuenta las diferencias y circunstancias individuales de cada uno.
  • Darles su propio espacio e intimidad. El niño preparándose para la edad adulta se ve ya como un adulto, lo cual querrá que vosotros como padres respetéis su intimidad.
  • Evitar tratarles como a niños, ya son individuos con bastante autonomía y la mayor parte de las cosas la sabrán hacer solos. Lo cual no quita que debáis estar ahí cuando demanden vuestra ayuda. Es importante que sepan que os tienen cuando os necesiten.
  • Poner límites cuando sean necesarios, pero siempre hay que explicarles la importancia de estos límites como se le explicaría a otro adulto. Por ejemplo, enseñarles que las cosas hay que ganárselas.
  • No subestimar sus problemas, aunque os parezcan absurdos, sin importancia, y que hace un mundo de ello, para tu hijo/a tiene la misma importancia que para vosotros como adulto cualquiera de vuestros problemas. Si subestimáis sus problemas, probablemente no volverá a contaros nada porque no sentirá el consuelo o apoyo que necesita es sus momentos emocionales más complicados.
  • Hablar con ellos sobre el mantenimiento de relaciones sexuales. Son adolescentes y están explorando el mundo sexual. Siempre será mejor que sus referentes principales de aprendizaje le hablen de ello a que obtenga la información a través de su propia experiencia. Pues esto, puede llevarles a no ser conscientes de los riesgos que tiene el mantenimiento de relaciones sexuales sin protección.
  • En concordancia con el punto anterior, hablar con ellos sobre las drogas. Esto puede ayudarles a ver el peligro de estas.
  • Del mismo modo, hay que explicarles a nuestros hijos/as los riesgos de las redes sociales e internet para evitar problemas futuros y promocionarles un uso saludable de ello.
  • Explicarles lo importante que es llevar una vida sana, tanto físicamente como psicológicamente (alimentación, relaciones sociales, deporte, etc).
  • Finalmente, darles cariño, escucharles activamente y que sientan que realmente vosotros como padres sois su principal apoyo.

Laura Fernández

Psicóloga Sanitaria

¿Cómo detectar si nuestro hijo/a es víctima o agresor/a de bullying?

En la última década se ha incrementado mucho la toma de conciencia respecto al bullying o situaciones de violencia escolar. Es importante que como padres y madres conozcamos estas situaciones para prevenirlas, enseñando a nuestros hij@s estrategias de autoprotección.

Cuando un niño/a es víctima de acoso, podemos observar los siguientes comportamientos:

  • Cambios en el estado de ánimo. Está más sensible o vulnerables, lo notamos enfadado sin razón aparente, parece triste o está sufriendo sin que diga la razón.
  • Cambios de actitud o comportamiento (más introvertido, menos participativo, disminución del rendimiento académico, etc.).
  • Es reacio a ir al colegio o se niega a ir.
  • Se relaciona menos con compañer@s.
  • Vuelve del colegio con ropa rota o dice haberla perdido, no tiene el dinero que se le dio, o presentan heridas o marcas de algo golpe, o desaparecen cosas sin motivo, etc.
  • Decide cambiar de pronto el camino al colegio o nos enteramos de que no acuden sistemáticamente a primera hora o última hora.

Por otro lado, ¿cómo detectar si nuestro hijo/a es el agresor?

  • Si vemos que con frecuencia forma parte de peleas, disputas y enfrentamientos.
  • A menudo no controla sus impulsos y reacciones.
  • Se muestra más agresivo.
  • Justifica sus reacciones violentas y no valora la gravedad de sus actos.

En casa, es fundamental que fomentemos un buen clima de confianza y comunicación. En este ambiente, es mucho más fácil que nuestro hijo/a nos cuente cualquier problema que pueda tener o que nosotros mismos nos demos cuenta de si algo ocurre.

En relación con la comunicación, si nos cuenta una situación de acoso escolar, es muy importante reforzarle por haberlo hecho. No presionarle con que lo tenía que haber contado antes. Empatizar y mostrarle que entendemos que para él o ella no tiene que ser fácil hablar de esto. Por último, es importante que le mostremos nuestro apoyo e indicarle que vamos a dar todos los pasos necesarios para resolver el problema y protegerle.

Cuando ponemos una norma, ¿cómo podemos manejar las reacciones negativas de nuestros hij@s sin perder el control?

Es importante que, como padres y madres, estemos preparad@s para manejar las distintas reacciones de negación, rabia o enfado cuando establecemos normas o aplicamos consecuencias negativas ante el incumplimiento de estas.

¿Cómo manejar estas reacciones sin perder el control de la situación? ¿Qué podemos hacer para ayudarles? Aquí algunas de nuestras recomendaciones:

  1. En primer lugar, permite como padre y madre la expresión de estas emociones de ira o enfado tratando de no alterarte, de no dejarte llevar por el estado emocional de tu hij@ y poniendo límites cuando la agresividad es desproporcionada hacia nosotr@s o hacia objetos. ¿Por qué es importante permitir la expresión de la emoción? Porque es fundamental para que el o ella aprenda a regular y manejar sus emociones conforme vaya haciéndose mayor. Hay que hacerles ver que entendemos y toleramos sus sentimientos, pero que la norma es necesaria o la consecuencia ya la conocía, así que pudo evitarla. De esta forma estaremos trasmitiendo comprensión, pero a la vez firmeza.

 

  1. En segundo lugar, manejar la presión, mantenernos firmes y no ceder a los límites o las normas sin sentirnos culpables. Los niñ@s ejercen presión de muchas maneras: con sus insistencias y repeticiones, con sus muchos argumentos para convencer, con manipulaciones como que “mala mamá/papá eres”… pero debemos aprender a manejar esa presión y utilizar diferentes recursos que nos sirvan para no ceder como por ejemplo: tener claro por qué hemos establecido esa norma o límite, que como padres y madres seamos un equipo y trasmitir una postura común respecto a normas básicas (para que no nos chantajee y se aproveche de nuestras diferencias en educación), no entrar en las manipulaciones de afecto porque nos pone a su nivel y entramos en el juego, no interpretar esas reacciones negativas de enfado como un ataque personal, y mostrar autocontrol manifestando la mínima ansiedad.

 

  1. A veces no es fácil para nosotros como padres y madres mantener la calma, y aparece la ansiedad, la irritación y el enfado por su comportamiento. Estas situaciones nos ocurren a tod@s, lo importante es aprender a detectar su aparición y luego tratar de controlarla, para evitar reaccionar de forma agresiva o desproporcionada. Si queremos que nuestros hij@s nos escuchen y comprendan el mensaje, no lo vamos a favorecer si creamos un estado de ansiedad elevado. Si queremos que ell@s aprendan a manejar correctamente sus emociones, es esencian que vean en nosotr@s que tratamos de hacerlo, que tenemos autocontrol emocional.

Al fin y al cabo, el objetivo en la educación de las normas es conseguir pasar de una forma de control que es impuesta por nosotros los padres y madres, a otra en la que nuestros hij@s progresivamente, y en distintas situaciones, sean capaces de ponerse sus propios límites consiguiendo ser personas autónomas.