“Céntrate en forjar capacidades en lugar de erradicar malos comportamientos”

“Céntrate en forjar capacidades en lugar de erradicar malos comportamientos”

¿Cómo respondes cuando tu hijo/a se comporta de manera inadecuada? Muchos padres se centran en eliminar el comportamiento indeseado, ya sea haciendo que cese o que desaparezca. Pero no olvidemos que cuando emitimos una conducta también estamos comunicando, y un comportamiento problemático de nuestros hijos refleja el siguiente mensaje: “necesito de vuestra para desarrollar mi capacidad/habilidad en este aspecto concreto porque todavía no soy capaz de hacerlo bien”. Por lo tanto, nuestro enfoque no debería ser el deshacernos del mal comportamiento sino determinar lo que queremos que incorporen: la habilidad para hacer mejor las cosas la próxima vez. Evidentemente todos queremos reducir al máximo los comportamientos problemáticos, pero si queremos ayudar a nuestros hijos es más eficaz centrarnos en ayudarles a desarrollar las habilidades necesarias para regular sus emociones, saber expresarlas de manera correcta y mantenerse en calma, que centrarnos en extinguir comportamientos. La serenidad no implica estar siempre calmado, sino haber aprendido a manejar las olas de las emociones con habilidad; y si uno vuelca…la capacidad de volver a navegar. Contribuir a desarrollar en nuestros hijos la capacidad de resiliencia.

Vamos a ver todo esto con dos ejemplos. Una mamá acudió a consulta porque estaba preocupada por su hijo de 7 años. Le habían citado a una tutoría desde el colegio porque su hijo tenía bastantes conflictos con sus compañeros de clase. Ocurría que, si estaban jugando con una pelota en el recreo, se enfurruñaba por tener que esperar turnos o por no jugar a lo que quería…y pegaba una patada a la pelota alejándola de malas formas. También se enfadaba y se mostraba agresivo si le pillaban pronto cuando jugaba al escondite, y en clase imponía su criterio en las tareas de grupo, entre otras cosas. En lugar de aplicar castigos por actuar de esa forma o de ofrecer recompensas si se porta bien en clase, vamos a pensar en primer lugar: ¿qué habilidades le faltan a este niño? Principalmente podemos observar que falta desarrollar la capacidad de compartir, esperar turnos y ser deportivos. En segundo lugar: ¿cómo puede esta madre enseñar estas habilidades a su hijo? En consulta, junto a los padres y profesores, ideamos maneras de practicar estas capacidades como, por ejemplo: involucrar al niño en la planificación de las actividades; crear juegos de rol en los cuales, por turnos, asumía el papel de profesor e inventar historias sobre compartir y esperar su turno con muñecos y personajes de acción (“Ayúdame a enseñarle a Batman a compartir esto con su amigo”).

Otros padres nos pidieron consejo sobre cómo abordar que su hija de 11 años no quisiera irse de campamento, no sabían qué hacer con ella. Lo que le ocurría a esta niña era que le daba mucho miedo separarse de sus padres. En lugar de decirla: “María, no tienes de qué preocuparte, vas a estar bien y además ya eres mayor”, etc., sería recomendable preguntarnos qué necesita desarrollar esta niña. Podemos ser empáticos y mostrarle comprensión (“hija, se que te asusta”), además de proponerle entrenar el estar separados antes de dar el paso de irse de campamento.  Pasar unas cuantas noches en casa de abuelos, tíos, o amigas, podría ayudarla a adquirir seguridad en ese aspecto.

Cuando entendemos que la conducta de nuestro hijo/a es una forma de comunicación que nos permite saber qué estrategias y que capacidades todavía tiene que adquirir y desarrollar, nos permite dar una respuesta más eficaz y compasiva. Los niños no simplemente se portan mal y nos ponen las cosas difíciles: ellos necesitan nuestra ayuda.

María José Ortega

Psicóloga Infanto-Juvenil. Certificada en Disciplina Positiva.